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19 de septiembre de 2012

La Percepción De Los Cuartos

 Nos separa un abismo, diferencias irreconciliables…

Suena violento no?

Resulta que en general  la gente  no expresa lo que siente. Y cuando en particular, las mujeres lo hacemos, caemos  en el saco de las histéricas, amargadas, depres, cuáticas y la weá… (Juzgadas por hombres y mujeres, pa que no crean que este es un discurso feminista) y suele suceder también que la expresión te etiqueta no sólo ante los ojos de terceros, sino ante las orejas de cuartos…

En mi último trabajo la jefa máxima terminó diciéndome que no parecía chilena. Ella es uruguaya y le sorprendía mi forma de ser. Conflictiva, en resumen. Según yo, directa. Al callo. Exactamente lo opuesto al chileno medio. Ahí le achuntó. El problema es que nunca confronté con ella mis ideas porque NUNCA trabajamos codo a codo. O sea, ella se hizo una imagen de lo que los acusetes le decían y de mis defensas cada vez que me “llamaban a inspectoría”. Bueno, resulta que sí soy chilena. (Ojo que en esa pega duré 3 años, hice muchos amigos, siempre estuve dentro de las mejor evaluadas y finalmente yo pedí que me echaran).

Ante todo, este texto no pretende reflejar mi propia personalidad, aunque como accidente termine por hacerlo, sino la personalidad del entorno… Aunque excepcionalmente, a veces y sólo a veces, yo también me identifique con “La Percepción De Los Cuartos”…

Volviendo al tema que nos convoca, (por si decidió seguir  leyendo y no le caí como patá’ en la guata) “La Percepción De Los Cuartos” es la que se sucede del comentario de terceros. En buen chileno, cuando hablan, pelan, hociconean, se descargan, te hacen mierda y la weá… (baidegüey, habrá notado el lector que adoro la chuchá y que hay un dejo de paranoia)

En ningún caso es “puramente por mala intención” el móvil de tal descalabro medial de “uno mismo”. Sino la pura y humana necesidad de descargar cada cierto tiempo, lo que nos molesta del sujeto en cuestión, justamente por no ser capaces de decir las cosas a la cara (Para hacer justicia, existe el “cuarto positivo” y se define como aquel que INFLA tu imagen, en general creado por padres sobre-exigidos con el entorno por cachetonearse de tal o cual manera recurriendo como palo blanco al hijo falsamente exitoso… todo por orgullo o simplemente por amor...)

En fin, he bautizado como "Cuarto Perceptor" al que a través de un tercero, mediante oreja pura de uno y hociconeo de otro, termina por crear una proyección, un holograma alrededor tuyo, con forma de ti, que se mueve como tú, pero que huele a tal o cual cosa, que cae como tal o cual chiste, que pretende tal o cual rol en ese mundo de aquél (de él, de ella, o de aquellos que no vemos necesariamente como figuras identificables, sino como sombras amenazantes de cada uno de los temores de cada tercero, que también puede ser primero y que repercute en ese “cuarto”) que se da el lujo de rellenar silencios hablando de esa aparente forma tuya.

 (Ahora, señales de un ángel… una lágrima entibia la mejilla atenta al granizo incipiente, de fondo, el Kioto de mi viejo grita desde la guata “mira hacia el cielo y olvida ese lánguido temor que fue permanente emoción… Para la hija de un hombre con ojos de cristal y papel sellado en la piel… Tu pelito y tus ojos de miel… Tu pelito…”)

Si pasó la cursiva, le felicito. Sigamos… (Esquizofrenia… sí, un poquito)

Le suena el “Deja de proyectar”, el “Antes de criticarme, mírate el ombligo?”
La verdad es que si se lo han dicho, dese con una roca en los dientes. Generalmente la gente no dice este tipo de cosas. Se las suele manifestar al “Cuarto”. O sea, no se lo dicen a Ud. sino que se lo comentan a otro hablando de Ud.

Ese otro puede ser un primordial en su propia vida (padre, madre, hermano, amigo) o un cualquiera (amigo del tercero que Ud. ha visto con cuea una vez en un carrete, arriba del balón, y la weá…) Radical diferencia. Por qué? Porque hay un principio intencional, lo que se traduce en una génesis totalmente distinta.
Cuando Ud. hace uso del “Cuarto Perceptor” con fines de auto y de proayuda, generalmente recurre al ser querido en común para encontrar una opinión relativamente objetiva dentro de la burbuja amorosa que envuelve a víctima, victimario y vector (esto es cachetoneo personal, se me paró el poto pa’ bautizar así al pelador, al que se critica y al amigo o familiar que para la oreja como “Cuarto Perceptor”…) y la idea final, es aunar opiniones fundadas en el conocimiento del susodicho para lograr un cambio… O sea, ser capaces de enfrentar lo que creemos erróneo en nuestro ser amado para guiarlo y ayudarlo a ser feliz, sin ser arrastrados nuestros propios cuerpitos de cartón en el proceso… Ouch! Qué difícil no? Pero bravo, el objetivo lo vale, es todo por amor, una buena causa… una especie de “Intervention”…

En cambio, cuando decide usar como “Cuarto Perceptor” a cualquiera que no conozca ni de pasá a la víctima decuerá’, el rol se traduce directamente a ser un vector de saco de caca, porque es el “Cuarto Perceptor” el que se traga la mierda suya... De ahí, tanto  victimario como  vector tienen como límite, perdonando la expresión, el pico celestial…
Insisto, existirá realmente la necesidad de generar al “Cuarto Perceptor”? Independiente de la pregunta, el hecho es que el “Cuarto Perceptor” existe cada vez que ud.  permite que le hablen de alguien. No le juzgo por eso.

Si ud. no lo permitiera, probablemente no existiría el homo sapiens. Porque es parte del desarrollo del individuo dentro de una sociedad. (familia, trabajo, amigos, que sin querer queriendo repercuten en ámbitos que jamás podremos mesurar por razones intrínsecamente humanas) pero piense, el cuarto que a su vez habla, genera el efecto ”bola de nieve” (“publicidad de boca en boca”) en fin, la lengua puede ser muy puta… y eso no hay cómo revertirlo… Yo recomiendo en general callar. El colon es mucho más chico que el daño provocado por hociconeo, cahuineo o copucheo.

Lo bueno de mí treintona es que cada día me importa menos. Lo malo es que cada día me alejo más. Lo malo no porque lo pase mal, sino porque la brecha se hace irreversible. Y eso sí es malo. No ahora, pero probablemente luego.

Entremedio se me asoma el Word, el Whatsapp, el Facebook, el Twitter, el LinkedIn, el MSN, el Sms, el Skype, el Blog, el Wordpress, el Instagram, el Pinterest, el Foursquare… Puta, cada vez sé más lo que hace la gente y cada vez hablamos menos. Al final éstas son todas herramientas que contrarrestan... les llamo los “Anti-Cuartos Perceptores”.  

Herramientas pa’ que de primera fuente el mundo tenga la imagen que yo quiero proyectar y que ni de puta madre logro plasmar entre tanto hocicón y pelador... y sale el que me gustaría ser, el que quiero ser, el que quiero que crean que soy… qué joda wn!!!

Entre tanto unos se ofenden porque no les contestas un mensaje o porque los sacaste del Facebook, o porque no les escribiste en el muro... pero ellos ni idea de cómo te llamas después del nick… Y cada vez más #ForeverAlone por apretar cachete, y no por estar enojada como te dibuja el “Cuarto Perceptor”, sino por sentir con toda el alma que te importa una soberana raja. No digo que esté bien. Pero algo de adrenalina me llega a la cuchara sin sentir una pizca de rabia, (insisto)aunque crean que eres infeliz... qué ego wn… (porque está la figura del tercero contaminado por el cuarto perceptor de otro tercero de tipo cloacal que no vale la pena explicar).

Lo que sí, es que desde que se murió mi viejo tengo esa arruga en el entrecejo de vieja culiá’ amargá’ que me hizo notar la sinvergüenza de la Cordero viendo la tele…

Al final cuando me veo al espejo la arruga actual, que no hace nada más que reflejar un período de tanta rabia y pena acumulá’, se me viene la imagen de mi viejo hablando exactamente de lo mismo, rematando entre una encogida de hombros, el mismo ceño fruncido y una contracción de comisuras un infantil “… Al final, qué me importa a mí po, mala cuea…”

Yo hace como un año que me siento feliz. Aunque putee... creo que puteo porque soy apasionada a mango.
(y porque tengo mi propia definición de felicidad)

Porque lo que se hereda no se hurta, no? En fin... (Continuará)

 Hace 5 días soñé que pelaba una laucha. Literalmente. Yo tenía que pelar papas, hasta que me salía una peluda. Me costaba sacarle el cuero, y cuando finalmente lo lograba y la tiraba al balde lleno de papas peladas, me daba cuenta que era una laucha. Una laucha sin cuero.


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